Historia de Bryony

27.08.2020

Queremos contarles la historia de Bryony, una conejita que tuvo una vida muy corta, pero que fue tratada con amor y mucho cuidado. También, es la historia de su mamineja Milena, quien se dio cuenta del trato negligente e indigno que le dan muchas tiendas de mascotas, granjas y criaderos a los animales. Ella compró a su conejita, pero, sin embargo, la rescató de un desenlace peor. 

A comienzos de este año, la historia de una conejita llamada Bryony y su mamineja comenzaba a escribirse en Antofagasta, luego de que ambas se conocieran en una tienda de mascotas el 19 de febrero. Aunque el destino quiso lo contrario, sus vidas se cruzaron brevemente, dejándose los mejores y más atesorados recuerdos para siempre.

Todo partió tras una pérdida que sufrió Milena en 2018 cuando falleció su coneja de cinco años. Por supuesto, ella quedó devastada, pero, dos años más tarde, sintió que quería tener otro conejito y estaba lista para recibirlo con los brazos abiertos.

El lugar que escogió fue una tienda en el centro de su ciudad. Al entrar con su papá notaron que la limpieza no era lo más destacable y se fijó en dos jaulas que estaban en un rincón: una con dos conejos muy pequeños y en otra había tres de unos dos meses aproximadamente, además de dos gallinas que comían plumavit.

Inmediatamente se sintió atraída por los conejos más pequeños, específicamente por una conejita que estaba con una orejita arriba y otra abajo. Al momento te elegirla su papá le preguntó si estaba segura y ella asintió. Y así llegó Bryony a su vida.

"Cuando llegamos a mi casa traté de hacerla sentir lo más cómoda posible, pero ella no quería comer, inmediatamente me preocupé porque antes de comprar un conejo busqué información sobre cómo cuidarlo correctamente, yo estaría muy comprometida con darle una buena vida a mi futura mascota", relata Milena.

Agrega que leyó distintos casos de conejos discapacitados y se asustó, algo le decía que a Bryony le pasaría algo de esa magnitud, pero quise creer que era porque recién llegó. "Fue difícil adaptarme a la personalidad de Bryony, mis dos conejos anteriores eran muy extrovertidos y ella era muy tranquila y delicada".

Sin embargo, pasaron los días y Bryony seguía sin comer, incluso no hacía caquitas, así que decidió que era mejor llevarla a un veterinario. Desafortunadamente, todos estaban muy ocupados o cerrados, así, al día siguiente su preocupación fue mayor pues comenzó a hacer caquita de consistencia más líquida, pero aún no había veterinarios disponibles.

"El fin de semana sus heces tenían una consistencia mocosa y buscamos veterinarios incesantemente, pero ninguno era de exóticos. Me sentía muy mal porque no podía ayudarla, me imagino que Bryony se daba cuenta de ello, cuando estábamos juntas siempre estaba al lado mío, durmiendo o simplemente acompañándome, recuerda.

En medio de toda la preocupación hubo un día en que la conejita comenzó a comer y su popó ya era casi normal, así que Milena se sintió aliviada pues pensó que se moriría. Pero esa noche, a las 2 am, se despertó con unos fuertes ruidos que hacia Bryony. "La miré y ella estaba convulsionando, no sé, todo su cuerpo se movía de una forma muy extraña".

Enseguida trató de ayudarla, pero "sus patitas comenzaron a dar vueltas y después su cabeza, era algo muy perturbador y triste. Le sostuve la cabecita y traté de llamar a mi papá (él trabaja de noche y yo me quedo sola). En ese momento gritó y supe que no la tendría más a mi lado. La acaricié y le agradecí por lo buena coneja que era, le dije que la amaba y que fue el mejor regalo que podría tener, al segundo falleció".

Hoy, más tranquila, Milena nos cuenta que le tomó un cariño enorme a Bryony y debido a su personalidad tranquila y tierna se ganó su corazón desde el primer momento. Pese al breve paso por su vida, jamás dejará de amarla y recordará por siempre todo lo que pasaron juntas.

"Mi padre y yo pensamos que ella estaba enferma desde antes de que yo la tuviera, por más mal que lo haya pasado, no me arrepiento de nada. Me siento tan afortunada de que ella pasara conmigo los últimos días de su vida. Me pongo a llorar de solo pensar que ella hubiese muerto en esa tienda, sin una vida digna. Le di mucho amor y cariño, como ella hizo conmigo", destaca orgullosa.

Como reflexión, Milena afirma que puede darse cuenta como muchas tiendas de mascotas no se preocupan por los animales y olvidan que son SERES VIVOS, que también merecen una vida digna, cuidados y respeto.

"Esta página me entregó mucha información sobre los conejos y me hizo ver que, por desgracia, es muy común que los conejitos tengan enfermedades. ¡Gracias por informarnos cada día!", concluye.